HOLA AMIG@

Amigo de las letras y de los sones que ellas encierran, agradezco tu presencia en esta sinfonía de palabras, que sólo enmudecen para escuchar tu silencio. El precioso silencio de quien disfruta de la lectura. Te dejo mis versos y mis cuentos, para que vayas despacio, hacia tu propio encuentro.

miércoles, 13 de julio de 2011

Rutina

Imagen de la web

En la vacía rutina de mis horas, muchas veces me detuve a observar, hasta con lujo  de detalles, la obra maravillosa de las Nereidas, en la Costanera Sur de Buenos Aires.
Una cierta noche de Abril, cálida y serena, dos mujeres que caminaban tomadas del brazo, como lo hacen las viejas amigas, paseaban alrededor de la fuente intercambiando sus pareceres. Me acerqué sin reparos, pensando que en cada alma solitaria siempre hay un tumulto de necesidades afectivas que pujan por estrechar vínculos, y expresé en voz alta mi admiración por la obra, como si fuera que la estaba viendo por vez primera y supiera algo de arte: ¡Qué belleza! ¡Cuánta armonía en la estética!
Ambas me miraron y se miraron y siguieron su marcha despreocupadamente. Yo me quedé parado boquiabierto dando la sensación de ser extraño al paisaje. En una nueva ronda, al pasar las  mujeres y verme así, atónito, se acercaron y me abordaron con fastidio:
–Usted siempre viene por aquí -me dijo una- ya debe conocer de memoria cada detalle de la estatua.
–Perdón -le dije poniendo voz de hombre culto-, yo soy nuevo en esta ciudad, es la primera vez que veo esta magnífica obra.
–Mire -dijo la otra- lo vimos cientos de veces; este es nuestro parque. Aquí vivimos  desde hace años y ambas conocemos cada uno de los rostros que se muestran asombrados, y el suyo es harto conocido.
–Discúlpeme Ud. -le dije cuadrándome como un caballero-, ¿cual es vuestro nombre?
–Yo me llamo Lola, dijo una. Y yo Alfonsina, dijo la otra, y desaparecieron.
Hace tiempo que no vuelvo a la Costanera. El médico me dijo que baje la dosis de soledad y me busque una amiga de carne y hueso.

Eduardo Albarracín

jueves, 7 de julio de 2011

Memorias del mañana

Pájaro de amor - Pintura Rusa

Hacia dónde zarparán los barcos;
qué estoicas batallas librarán sus corsarios,
y quién llorará a los huérfanos
en medio de la azarosa contienda.
Ya no habrá blasones izados al viento,
rotas yacerán las espadas;
y un largo gemido de parturientas
le anunciará a la lid que quedaron solas.
Del cielo vendrán pájaros  nuevos
a rondar los nidos que otros dejaron,
y reivindicarán con sus trémulos vuelos
las alas rotas de los sueños incumplidos.
Mañana cuando la alborada que nadie espera,
en medio de brumas y olores de guerra,
aguerrida , del naciente se levante,
habitará en la vieja memoria del hombre
buscando resabios de esperanza.
Y quizás se tope de frente con el olvido,
viejo enemigo de las horas aciagas,
que hizo olvidar de golpe que la paz era la cusa
y el amor su estrella dorada.
Si por un secreto artilugio quedaran fuerzas,
hay que derrotar al olvido, definitivamente;
porque no habrá  paz sin justicia
y la justicia necesita de la memoria.

Eduardo Albarracín
Grupo Poetas por la Paz

lunes, 4 de julio de 2011

Tú y yo (Phibos)


Tú
mi
cándida
y preciosa luz,
que iluminas el albor  
de aquella, mi vieja y gastada juventud,
renueva con tu mirar el camino del amor y vuelve esta noche a mi
para gozar juntos la vida en plenitud
y olvidar el duro dolor
de reconocer:
nada soy
sin
ti

y
yo
contigo,
a merced 
del amor sin par,
estrujaré de las rosas 
su néctar de miel y de la piel su suavidad,
para dartelo a beber en suave murmullo de sinfonía angelical.
Del ayer nada quedará, menos el dolor
que tanto nos hizo llorar.
Quiero ahora
sin miedo
dar
paz.

Eduardo Albarracín

viernes, 1 de julio de 2011

Frío y soledad


Las calles desiertas de la ciudad invitan a volar con el pensamiento. ¿Qué ruidos hará la vida a escondidas de las miradas públicas, cuando se acurruca en las casas chatas de mi pueblo provinciano, mientras el frío reina en los perímetros y se filtra intruso por las rendijas de las viejas ventanas?
¿Qué amores furtivos estarán ahora exentos de fracasos, porque todo está en calma y a esta hora nadie se atreve a andar de ronda?
¿Qué dolores con tenacidad de sabuesos enloquecidos, calarán las entrañas de los más viejos que se obstinan por permanecer en esta vida?
¿Qué remojos de felicidad ablandarán corazones en esta noche fría, de cántaros escarchados al brocal del pozo que ya nadie visita?
¿Cuántos morirán y cuantos nacerán en el libre ejercicio de la conmutación biológica y, en ese sinuoso derrotero, cuántas otras noches estarán criptadas en una sola?
Qué enigma el de esta noche fría.
Si escribir un poema no fuera una llama encendida que aquieta y aletarga las horas pensativas, al amparo de un buen café con gotitas de whisky,  yo también hubiera muerto en esta noche de soledades indefinidas.

Eduardo Albarracín

martes, 28 de junio de 2011

Competencia


 El infierno de a poco fue quedando chico, por lo que se decidió abrir sucursales. Como se trataba de una empresa de riesgo, Lucifer  encargó a sus demonios especializados realizar un estudio de mercado buscando la mejor ubicación para el nuevo averno, donde –además– no faltara materia prima.
No tuvieron que andar mucho. Apenas sacaron la cabeza del rescoldo se dieron con un paraíso: Vejámenes, violaciones, incestos, abortos, prostitución, drogas, crímenes, suicidios, trata de personas, tráfico de niños, robos, magia negra, delitos económicos y un sinfín de contravenciones para nada despreciables, conformaban el escenario adecuado.
Conformes, decidieron establecerse. Pero ahora andan un poco asustados; por las noches escuchan ruidos y temen que la competencia haya crecido demasiado.

Eduardo Albarracín

Confusión


Era tan inocente que siempre creyó que había nacido de un repollo. En busca de su origen, una vez quiso llegar a las entrañas de uno, pero lo fumigaron.
Ese es el riesgo que corren los que son abandonados por sus padres; pues carecen de identidad como los gusanos.

Eduardo Albarracín

miércoles, 22 de junio de 2011

Un sol compartido

Premio otorgado a Millz y su Blog "poemas en Flor"

No conozco la tibieza de otras manos
ni otro brillo distinto al de tus ojos,
tengo sí, entre mis sueños un  manojo,
de las doradas auroras de mi llano.

Pleno sol compartido, tu amistad tan bella,
que con flechas de luz hiere mi camino,
sin dolor y sin herida, de poeta peregrino
que busca en la vóbeda del cielo su estrella.

Déja, que al final de este resplandor,
de palabras fugases y  encendidas,
en querella con el silencio adormecido,

vayan de a poco abriendo camino
para entrar por las praderas floridas,
al eterno paraíso de tus poemas en flor.

Eduardo Albarracín

GRACIAS MILLZ POR COMPARTIR TU SOL CON EL PRONTUARIO DEL POETA