HOLA AMIG@

Amigo de las letras y de los sones que ellas encierran, agradezco tu presencia en esta sinfonía de palabras, que sólo enmudecen para escuchar tu silencio. El precioso silencio de quien disfruta de la lectura. Te dejo mis versos y mis cuentos, para que vayas despacio, hacia tu propio encuentro.

martes, 9 de septiembre de 2014

MIRA...


Nada tengo y lo tengo todo.
No tengo la inteligencia de los sabios
ni la espuria envidia del tirano;
estoy vacío de realidades sorprendentes
y de paisajes apacibles en mi interior 

 pero lucho cada día por vencer mis miedos.
 No tengo afanes más que el de levantarme cada día,
para ver transcurrir el tiempo en la torre de la iglesia
donde cada paloma son su vuelo me marca una cadencia

como un péndulo sin horas que solo se entretiene 
con la monotonía de los extremos.
Sin embargo tengo lo que a otros le falta: 
Tengo la esperanza intacta,
la fe que el mañana tendrá otro nombre, más atractivo,
más audaz o talvez más prepotente o inoportuno
pero que sin dudas será distinto.
Esa es mi esperanza, porque si algo cambia cambiará también mi mundo

Y ya no habrá ladrones robándome los sueños,
y los sueños serán más reales, más parecidos a tu nombre.
A ese nombre que aprendieron a pronunciar mis labios
con la memoria inteligente del amor ciego y testarudo.
Y si tengo amor brotándome por los poros
puedo asegurarte que nada me falta.

Entonces estoy lleno de realidades sorprendentes 
y de paisajes apacibles en el fondo de mi alma,
aunque para afuera los tontos se engañen
pensando que soy un pobre infeliz deshaucido y vencido.
Aún me queda la gloria y el nombre
que me da el derecho de pertenencia.

Soy ciudadano de las utopías 
y extranjero en la desnuda crueldad de los olvidos.
No tengo nada y lo tengo todo, sólo es cuestión de paciencia.
La vida es eso, una tensa batalla entre el ser y no ser
en el inefable juego entre la rutina y la espera.
Tengo en mi memoria tu nombre, es mi norte y mi auxilio.

Me basta saber que nos amamos 
para recuperar en cada muerte el sentido de nuestras vidas
y volver a ser lo que aún no fuimos.

                                                        

lunes, 1 de septiembre de 2014

QUIETUD

Esta noche de quietud
bajo el haz difuso de la lámpara,
un libro de tapas ajadas y amarillas metáforas
me remonta y me abaja
a la poquedad de la historia.

Soy nada entre sus hojas
y mis manos trémulas apenas lo soportan,
no es el peso del papel el que me fatiga
sino lo que dice de mí,
entre líneas y al margen.
Que no conozco el amor,
sin nombrarme me reprocha,
y entre uno que otro oximorón
la elipsis me da de lleno, en el plexo,
para desparrar mi humanidad en jaque.
La lámpara rompe la quietud de la noche,
un apagón de manzanas redondas
me ha dejado sin luz y sin metáforas,
el libro de rústicas tapas
tremola en mis manos ahora en silencio.
Enmudeció el reto pero la flecha sigue ahí,
clavada en el centro mismo de la culpa,
y un terciopelo de manos enjutas
me acaricia el cuello hasta la raíz de la oreja;
son las manos de mis fantasmas ocultos.
Que los candiles de la noche se aquieten,
que no aticen los fuegos hasta el alba,
que las zaetas que se disparan detrás de cada página,
enmudezcan sus reproches,
al menos por esta noche, que no hagan sangrar mi alma.

NO TE AFLIJAS, ENTONCES

Aquel día sin ocaso,
cuando la luz inunde mis tardes
y la lluvia sea la alfombra de mis pies descalzos;
en el umbrío sueño del bosque dormitará mi nombre.

Y tú, en vana búsqueda tras mis pasos,
hurgando los huecos del silencio calmo
quieras robar una sola de mis palabras;
no encontrarás nada, porque nada será mi sombra.

No te aflijas, entonces, ni te duelas en vano,
yo anuncié el toque y dibujé los ángeles
que tocarán para mí las trompetas;
y estaremos juntos en las flores y en los pájaros.

Y ya nadie podrá retener mi vuelo,
ni siquiera el poema garabateado en el marmol,
cuando la noche inútil busque pretextos
para escribir para mí el mejor de los epitafios.

No te aflijas entonces, sólo recuerda que te amo.

martes, 24 de junio de 2014

NOCHE


Fría la noche
me extiende sus brazos acuosos,
y yo me dejo abrazar
con la avidez del abrazo.

Se posa, me reposa,
me lame las mejillas,
y sobre las heridas del tiempo
humedece mis huellas.
Noche de perlas,
de lágrimas oblicuas
golpeando el silencio del espíritu
en busca de la palabra.
Aquí te respondo,
con la tibieza del poema,
confinando mis ojos
a la absurda medida de tu distancia.
Fría noche
de brazos acuosos,
yo sé del cansancio y de la espera;
reposa ahora en la tibia soledad de mi alma.

sábado, 21 de junio de 2014

Luciérnagas


Fugáz la mañana
crepita en soles de luciernagas.
Pequeños abismos,
planetas de fuego
girando en torno
de mis propios eclipses,
mientras el mundo pasa
-inadvertido -
por los surcos de mi alma.
Arrastra recuerdos,
lame heridas aún abiertas,
y zucumbe en su propia entraña;
sin voces, sin lamentos,
apenas sutiles
las estridencias de sus silencios,
socabando tumbas,
acallando las letanías de mis versos.
Fugaz la mañana
crepita en soles de luciernagas.

sábado, 7 de junio de 2014

RIO


Soy un río marchito
que vuelve hacia el ápice
en busca de nacientes nuevas,
me colorea el sol de la mañana
y el ocaso lustra de tintes
las marañas de mis piedras,
soy solo sus pedazos;
tímida historia
relatada a cada golpe,
que no alcanza a ser
el eco del cerro.
Sin embargo vuelvo
desandando la corriente,
plantando los árboles
que una vez arranqué de cuajo,
devolviendo las flores
que le arrebaté a la ribera
y dejando sin sentido al puente.
Soy río cansado,
opaco de sombras viejas,
sin aquella voz traviesa
que deleitaba a los pájaros
cuando batían sus alas
en mis remansos.
Soy un río que vuelve
a la fresca entraña de la vertiente
en busca del mineral ausente,
de la piedra talar
de mis altares acuos.
Soy un río marchito,
sin cumbre
sin cauce
sin sones
sin piélago
sin …
Levántame, si quieres,
quizá mi cauce sean tus brazos.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Náufrago Azul (Haykus encadenados)


         I
Noche estrellada
de púlsares secretos
tus ojos negros
         II
Cielo de cristal
abismo frenético
tu tierno mirar
       III
Yo y mi soledad
navegando en el percal
de nubes sin sol
       IV
náufrago de amor
al amparo de la cruz
de un lejano sur.