HOLA AMIG@

Amigo de las letras y de los sones que ellas encierran, agradezco tu presencia en esta sinfonía de palabras, que sólo enmudecen para escuchar tu silencio. El precioso silencio de quien disfruta de la lectura. Te dejo mis versos y mis cuentos, para que vayas despacio, hacia tu propio encuentro.

jueves, 16 de julio de 2015

LA NOCHE AZUL


La noche está azul,
se aleja la conjunción
y libres se separan
planetas de algodón.
De arriba caen
pequeños centinelas
abatidos por el frío,
son los ojos del infinito.
Parecen estrellas
pero son lágrimas
en los ojos de Dios.
Lloran por mí y por tí.
No hay razón
para estar tristes,
tampoco la alegría tiene razón.
Es lo que hay.
¿Acaso la vida tiene sentido?
No te quedes muda,
arriesga una opinión.
Estar triste es vivir en armonía con el dolor.
El dolor no existe, me dices,
y tienes razón,
el dolor es la fuga del alma
y la fuga es desamor.
Quédate aquí,
la noche está azul
y de arriba caen
planetas de algodón.

jueves, 25 de junio de 2015

FUEGOS



Noche de poemas en vilo;
de fuegos ocultos
tras las llamas del olvido,
pugnando por ser recuerdo.

Cenizas de ayeres
volando libres,
como acallado grito
en busca del misterio intangible.

Porque el que busca calla,
y el que encuentra esconde;
más no es ajeno tu nombre
en esta trama de desasosiegos.

Te fuiste con el humo de la hoguera
en el momento justo,
en que mi alma ardía detrás de la espera
de ese beso mezquino que quedó a las puertas.

Nada dice el silencio,
mudo vuela el grito;
talvez esconda entre sus misterios
la locura de mi sano juicio.

Porque el amor es eso:
locura de fuegos en esperas encendidos.

lunes, 1 de junio de 2015

MISTERIO (Haykus encadenados)



I
Díme, misterio,
¿qué noche te cobija
en aquel cielo?
 II
No basta la luz
para amainar secretos,
corazón ciego.
 III
Ya todo vuelve,
pájaro desalado,
rompe tu sueño.
 IV
La estrella duerme,
más no cabe el silencio
en el frío grito.
 V
Tu noche es ciega,
ciego tu negro cielo.
Ahora calla.

martes, 26 de mayo de 2015

OJOS



Qué tendran esos ojos negros
que me miran impiadosos
perforándome las manos?
¿Acaso buscarán la caricia
que mezquina duerme entre mis dedos?
Son ojos que escudriñan
y en cada mirada encienden fuegos,
que queman en ardores fugases
el paisaje que anida entre mis sueños.
Por momento soy tigre al acecho
por momento hormiga sin patas
que se arrastra por el suelo,
vencida por el peso de una hoja seca.
¿Tanto es el poder de esos ojos
que me miran hasta dejarme ciego?
lanzan llamas de flechas
y como lluvia de astros
desmoronan mi cielo,
tienen ojivas que explotan
desmenuzando mi cuerpo,
y esparcen mis trozos como cuervos
opulentos del desierto.
Ay! que tendrán esos ojos negros.

lunes, 25 de mayo de 2015

El baile





Baila la tarde su danza de piedra,
razgando el horizonte
más allá de la montañas,
...y sangra a su paso la vida.

Baila la roja presion de la sangre,
enardeciendo los rostros
después de la fatiga,
...y ese pan humeante que espera.

Baila la tarde su danza amarilla,
levantando pañuelos de cardos floridos
que anuncian la lluvia,
...y esta lenta agonía que supura.

Negra de noche la tarde reboza,
en el horizonte razgado de heridas
el sueño espanta su letargo,
...y silenciosa se me va la vida.

El baile de las damas ocultas,
en el rubor de las mejillas
en el pálido atardecer de las pupilas,
...y ese negro azabache de tus ojos/
 que hirió de muerte a las estrellas.


viernes, 8 de mayo de 2015

SER Y NO SER (II)



Se cierne sobre la espesura de la noche
un halo de misterioso encuentro:
Yo y mi silencio a la escucha de los ecos
que el cosmos emite desde mi propio adentro.
Soy ahora, cosmovisión perpleja,
andando a tientas en la oscura parsimonia
de los caminantes a ciegas,
que ahelan el retorno cuanto más se alejan.
Soy ocaso y lucero al mismo tiempo,
rondando las orillas de la vida
mientras la vida me mantiene en su centro.
Misterio de la noche
vago y diminuto sueño.

viernes, 1 de mayo de 2015

Tarde de sombras

Luces en fuga
detrás de las cortinas del olvido.
Nada apacigua el clamor de mis labios
que buscan el beso que anidó una mañana

(en las penumbras de nuestras bocas).

Silencio pertináz,
vacío y ahuecado eco sin medida,
socabando las cimientes
de la semilla herida

(que quedó inconclusa en tu vientre).

Nada queda de tí,
ni siquiera el perfume de tus pasos,
ni el mínimo sopor de nuestros cuerpos
rozando a la deriva en un mar convulso

(pienso si no habré muerto esta misma tarde).

Las sombras se alejan,
y tu recuerdo me deja
al pie del epitafio,
escrito con tu olvido mi nombre.

(no habrá mañana que no te recuerde).